Esto es lo que las pr*stitut@s piensan de ti, ahora nunca querrás pagarle a una.

Esto es una breve síntesis de una carta enviada por una prostituta a todos sus clientes, en especial a aquellos hombres que al comprar sus servicios se convencían de que le hacían un favor por haberla escogido a ella.

Como saludo tenemos “Querido cliente” si crees que siento atracción por ti estas equivocado lo único que me interesaba al trabajar era tu dinero. No confundas dinero rápido con dinero fácil ya que mi profesión no es fácil pero si aprendí trucos para obtener mi paga en la forma más rápida posible.

Durante el acto no sentí ganas ni placer, solo soy buena actuando y aparentando cosas que no siento realmente ya que cuando pagabas mis servicios mi mente divagaba en otras partes para poder pasar el rato. De hecho soy tan buena fingiendo que podía haber ganado medallas por mis actuaciones, mis actuaciones eran tan buena que la recepcionista del local se partía de la risa y no la culpo ya que eras mi quinto u octavo cliente del día.

Si creías que me sentía excitada de estar con hombres que no elegía estas en un error, realmente estaba cansada y me daba miedo cerrar los ojos porque me podía dormir mientras gemía de forma automática.

Las charlas, excusas o razones que me dabas nunca me interesaron en lo más mínimo, solo me parecían patéticas y nada más.

Nunca te entendí o sentí simpatía o agrado por tu compañía, solo sentía desprecio hacia ti y aquellos igual a ti, solo plantabas dudas y me hacías perder la fe en los hombres por considerarlos a todos igual que a ti.

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Al alabarme sentía que me vomitabas encima, ya que no veías lo que sentía realmente y solo te engañabas a ti mismo. Nunca dijiste lo que necesitaba oír solo lo que tu creías era mejor para ti.

Al terminar contigo no me iba a casa ya que seguía con otro cliente y todo el teatro se repetía un vez más.

Cuando venias con regalos, lencería o disfraces para que complaciese tus fantasías me asqueabas. Cuando rompía las reglas que imponía en mis servicios y lo disfrutabas ponías a prueba mi habilidad para decir no, cuando me molestaba y lo hacía te enfadabas.

Cuando compras mi servicio lo veo como un signo de debilidad. Las prostitutas existen porque eres un misógino al que solo le preocupan sus necesidades.

Cuando compras mis servicios das pena ya que eres un hombre incapaz de crear relaciones íntimas y profundas con una mujer. Si te consideras como un cliente bueno deja que te diga que esos no existen.

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